Mi [arrogante] opinión sobre los productos FIT

¿Has probado ya a hacer la receta que te pasé ayer?

Al final del email te cuento si me gustó o no.

Por ahora, voy a contarte por qué los productos llamados erróneamente FIT me parecen una soberana estupidez.

Primero, no existen. Tal cual.

Los productos no son Fit ó No Fit.

En todo caso son altos en proteína, saciantes e imitan a otros productos que normalmente son considerados poco saludables y el “nutricionista” del herbolario de tu barrio te ha prohibido comer.

Ahí ya tenemos varios problemas.

El primero, es que al tratar de incluir solamente esos productos FIT y no darte el capricho de comerte una porción de tarta ocasionalmente, te mantienes en una versión extremista, dicotómica, blanco o negro en tu alimentación: sientes que lo estás haciendo bien o lo estás haciendo mal.

Esto nos lleva al segundo problema.

La propia sensación de prohibición, impuesta por ti mismo o impuesta desde fuera, hace que desees aún mas esos alimentos. La prohibición aumenta el deseo. Aplica para todo.

Entras en un bucle restrictivo, y en el momento que te permites desviarte de lo planificado, abres la caja de Pandora y puedes llegar a desinhibirte por completo.

Tu intuición es correcta. En ese momento puedes estar pegándote un atracón sin darte cuenta.

El tercer problema es mas general.

Tu relación con la comida.

Cómo has diferenciado claramente entre alimentos prohibidos y permitidos, cualquier desviación hace que te sientas mal o que incluso veas tu alimentación como éxito o fracaso.

No dejas margen a la flexibilidad natural que toda alimentación saludable debería tener, teniendo en cuenta que no eres un robot, no vives en una burbuja, tienes preferencias gustativas y como adulto has comprendido que la comida también tiene un componente de placer que quieres disfrutar.

El cuarto pasa desapercibido para la mayoría.

Te alegras de encontrar alternativas FIT a los brazos de gitano que te compraba tu madre cuando eras pequeño. Y claro, como está hecho a base de plátano, crema de cacahuete y comida real, te permites comerte todo lo que te de la gana porque te han dicho que “puedes comer sin culpa.”

Sin culpa un carajo pa ti.

Te crees que puedes ponerte hasta el culo, que esas calorías no cuentan.

Has caido en la trampa.

Terminas por comer las mismas calorías, o en algunos casos hasta mas, de las que comerías si simplemente te hubieras comprado la tarrina mediana en la heladería que te gusta.

Pero no. Tu vas de paleto, y te haces un postre que sabe a hojas de helecho, pensando que va a estar igual de bueno.

Te das un chocazo con la realidad cuando lo pruebas y eso no te satisface.

Te acabas el postre que te has hecho, y aún tienes ganas de comerte esa tarrina de helado.

Al final, terminas comiéndote también el helado que se te antojó al principio.

Que desastre.

Hubiera sido mas fácil empezar por darte ese pequeño antojo, sin complicarte tanto la vida, y seguir después con tu vida normal.

Pero decidiste hacerte un postre FIT.

En fin.

Esa es mi opinión sobre los productos FIT.

¿Sabés lo que me pasó a mi con esa Nutella FIT?

Que la tiré al carajo, y me hice un bocadillo de Nocilla como está mandao.

En la siguiente comida, continué haciéndolo todo como siempre.

Para mi, es así de simple.

Ojalá que para ti también.

Que tengas un gran día,

Cristian.

Pd: te dejo aquí el enlace a mi libro de recetas.